sábado 17 de julio de 2010

La poderosa agricultura europea


OtraVidaesPosible: Recomienda este documental que demuestra como los países ricos perjudican el desarrollo de países pobres a través de los subsidios agropecuarios que otorga la UE. Como por un lado damos dinero de ayuda al desarrollo y por otro destruimos sus sistemas de vida eliminando sus únicos medios de producción, ya que sus productos no pueden competir con los precios de los productos europeos, lo que les obliga indefectiblemente a abandonar sus tierras y empresas.

Las recetas económicas del FMI condicionan a estos países a la apertura de sus fronteras comerciales para recibir la ayuda económica que sale del Banco Mundial.

Desde los países ricos se destinan millones de euros con el fin de emprender campañas de enseñanza a los productores para que produzcan más y de manera más competitiva, mientras se inundan sus mercados con productos europeos que se comercializan a un coste menor que el coste de producción gracias a las subvenciones. Ante esto, entre otras medidas arancelarias, los productores de los países pobres se ven incapaces de competir con las grandes industrias con sus famélicas vacas y primitivas herramientas, mientras viven en la pobreza.

¿Se puede ser más contradictorio? Qué sentido tiene promover el desarrollo con nuestros impuestos, y que esos mismos impuestos sirvan al mismo tiempo para repartir subsidios europeos que discriminan y empobrecen a los países pobres. Lavamos la conciencia a través de las ayudas al desarrollo que recuperamos con creces mediante la venta de productos subsidiados y la exención de tasas arancelarias. Y si los países subdesarrollados se niegan a aceptar las ventajas fiscales que solicitamos les negamos la usurera ayuda al desarrollo.

Cientos de ONG´s trabajando para ayudar a las pequeñas comunidades a producir sus propios alimentos, a enseñarles a subsistir con sus propios medios para que puedan hacer dinero con el exiguo excedente. Excedente, por cierto, que no pueden vender por la imposibilidad de competir con el producto importado del supermercado.


lunes 7 de junio de 2010

Evento en favor de OtraVidaesPosible


Una de las formas en que se puede contribuir con OtraVidaesPosible es organizar eventos. Así que, si tienes buenas ideas para organizar una fiesta, evento, venta de productos, o cualquier iniciativa que pueda contribuir al desarrollo de esta asociación, no dudes en dejarnos tu comentario u organizar tú mismo cualquier evento. (formas de ayudarnos)

Eso es lo que hizo Aimar, un buen amigo, compañero de viaje y socio de Donosti que organizó un concierto solidario para apoyar el proyecto “Miradas al Sur”. Aimar es uno de las pocas personas que han visitado la misión de Kdol Leu en Camboya. Por eso queremos agradecer su apoyo e iniciativa para impulsar nuestros proyectos. Asimismo, nos gustaría agradecer la actitud de Aimar para animar a nuestros socios y colaboradores a ser una parte activa de la asociación para que puedan generar un beneficio por cuenta propia.



El evento tuvo lugar el 1 de Mayo en el bar Kontra (calle Manterola 4, Donostia). Se cobró una entrada de 5 euros y una parte de las consumiciones que se convirtieron en una recaudación de unos 320 euros.


Los intérpretes y artistas que asistieron:



1. Paul Munduate. guitarra y voz

2. Aimar Kalamar. guitarra y voz

3. Ander Jaka. poeta

4. Xabier Aierbe. guitarra y voz

5. Silvia Guillém. voz

6. Mikel All Ice. d.j



Se contó también con el arte audiovisual de Santi "Chan" Solano y la presencia de Ainhoa Ces como maestra de ceremonia.



Muchas gracias a todos

Un héroe invisible



Youssouf es de Costa de Marfil. Fue mi compañero de habitación mientras esperábamos para entrar en quirófano. Para mucha gente Youssouf no es más que un inmigrante ilegal que ha cruzado el estrecho para aprovecharse de los servicios sanitarios que brinda el estado español y curar su grave lesión de cadera. Para muchos nos es más que un ciudadano de segunda clase que resta oportunidades a las excelsas clases trabajadoras españolas.



Sin embargo, para saber la historia de Youssouf es necesario hablar con él. Incluso los que se autoproclaman tolerantes y comprensivos con los inmigrantes les cuesta franquear la barrera de la comunicación, quedándose precisamente ahí, en la barrera que sólo permite formular juicios de valor. Así nunca podremos conocer que Youssouf llegó en el 2007 a Barcelona de manera ilegal en un carguero pesquero procedente de África. Las mafias le gestionaron todos los trámites por el módico precio de 3000 euros. Su objetivo, con tan solo 22 años y 100 euros en el bolsillo, no era diferente al que desearíamos para nosotros mismos: ser feliz. Para ello, Youssouf necesitaba una operación de cadera como consecuencia de una herida de bala que recibió en la guerra civil que atravesó su país.

A partir de 1999 Costa de Marfil, un país olvidado para occidente, como otro cualquiera de África, sufrió numerosas disputas de carácter étnico. El sur del país, de mayoría cristiana, ha jugado la carta del nacionalismo y la reducción de derechos de las poblaciones del norte y el oeste, clases trabajadoras provenientes de Burkina, Malí, y Guinea, mayoritariamente musulmanas. Hasta la fecha, miles de personas han salido por las fronteras terrestres, principalmente hacia Liberia y Ghana. Todo ello mientras se ha multiplicado el número de actos de violencia en el sur del país contra ciudadanos que no responden a la descripción de un “Marfileño del Sur”.

Youssouf perdió a su padre en la guerra. Su hermano lucha con los rebeldes en el norte del país. Ha perdido el rastro de su madre y de su hermana pequeña que, probablemente se encuentren refugiadas en algún país vecino como Burkina, Ghana o Senegal. Por consiguiente, la imposibilidad de contactar con ellos embarga de incertidumbre el día a día de Youssouf, que postrado en una cama, no puede hacer otra cosa que depender de su recuperación. Youssouf domina cinco idiomas, lo que le ha permitido trabajar como integrador social en el hospital Ramón y Cajal así como interlocutor-traductor para la policía Nacional en Madrid. Sin embargo, a pesar de su integración y contribución a la sociedad, Youssouf sigue recibiendo un rechazo cargado de tintes racistas.

Youssouf es un héroe invisible denostado por muchos de esta sociedad. Un ser humano con la necesidad de dejar atrás sus raíces, su familia y sus sueños en busca de un futuro que vislumbraba incierto y desalentador. Desconozco si Youssouf tenía otra oportunidad, pero también me pregunto qué habríamos hecho nosotros en su lugar. Si seríamos capaces de hacer una apuesta tan arriesgada e incierta. Me temo que no. Youssouf debería saber que la gran mayoría de la gente que le cuestiona y amonesta son personas que no han arriesgado nada en la vida. Individuos que, obligados por los dictados interesados de la sociedad, no tienen el valor ni la dignidad de cambiar un aspecto de su vida, un espacio dirigido e impuesto por el status quo actual. Cobardes frustrados donde todo se lo han dado hecho, como al compás de una batuta que respeta los tiempos de un concierto: educación, amigos, estudios, caprichos, etc. Todo ello abrigados por el amor y la protección de la familia y de un estado que brinda privilegios en detrimento de las poblaciones más vulnerables. Youssouf no sabe que muchos de los que critican tienen profesión, carrera universitaria y vivienda gracias al esfuerzo económico y el apoyo de los padres, verdaderos artífices de la estabilidad de muchos de los xenófobos que furtivamente inundan las calles de este país. Intolerantes que van por la vida con una Visa entre los dientes, que tienen vivienda y suntuosos lujos gracias al oportunismo y la falta de valores, como por ejemplo, la especulación inmobiliaria, circunstancia de los que se han aprovechado muchos y que ahora silencian inicuamente dentro de sus chalets atestados de artículos de lujo que no hacen más que apuntalar su frustración.

Muchos de los que se sienten incómodos con Youssouf deberían hacer una retrospectiva de su trayectoria y evaluar coherentemente sus éxitos para discernir que les separa de ser como un marfileño que ha tomado las riendas de su vida para cambiar su futuro.



Raymon





miércoles 26 de mayo de 2010

Agradecimientos Caja Madrid


En nombre de todas personas que forman OtraVidaesPosible, nos gustaría agradecer la participación de Obra Social Caja Madrid y su donación reciente de 1000 euros.

Gracias a su generosidad, estaremos en capacidad de continuar con nuestra misión de mejorar las vidas de muchas personas.


Nuevamente, agradecemos la unión a nuestra iniciativa solidaria y su generoso apoyo, especialmente a Yolanda González, una de nuestras socias, e impulsura de los proyectos de OtraVidaesPosible.

No puedo fingir que nada ocurre


No encuentro explicación a lo nos está sucediendo. A veces pienso que la locura rige mi vida. O, a lo mejor, es lo que me hacen creer las personas que me rodean. Contemplo donde tengo que vivir y me horroriza lo que veo, aunque para otros individuos, lo que yo observo, está dentro de la normalidad. Ya no identifico lo que es normal y lo que no lo es. Si es real, o si existen cientos de realidades a mi alrededor.

Siempre hay razones para mirar de diferente manera y percibir lo que nadie ve. Nos enseñaron a ver, pero no a mirar. Porque el mirar exige profundidad y un esfuerzo que invita al análisis, a formular preguntas. Hay personas que pueden mirar desde el instante en el que nacen, no es mi caso. Otros, sin embargo, tienen que buscar esa profundidad en el largo caminar de la vida.

No sé por qué razón siempre he puesto la mirada en los países subdesarrollados. He visto la cara de la pobreza extrema en Perú y Camboya, así como el rostro del hambre y la enfermedad en India. He visto como la población de una decena de países deambula entre las tinieblas del analfabetismo, y nunca tendrán ni patria ni hogar. He visto la falta de igualdad entre géneros y la poca autonomía de la mujer en países como Turquía y Marruecos. He visto la insalubridad materna y la mortalidad infantil en Laos. He visto como el VIH/SIDA, y el paludismo siembra la muerte por todo el sudeste asiático. He visto la desforestación y el expolio de recursos naturales por las transnacionales en Indonesia, además de los perniciosos efectos de la globalización que abandera Europa y EE.UU.

He visto tanto dolor que ya no quiero ver, de hecho no sé ver. Sin embargo, aquellos que sí ven, los que viven en su frívola burbuja de fantasía, parecen saber muy bien lo que les sucede a los que miran. Unos nos llaman “setas”, otros “comeollas”, los hay que se contentan con llamarnos infelices, pesimistas, o simplemente idealistas. La terminología despectiva es más fácil que abrir los ojos y sentir la cobardía del que sólo critica y nada aporta. Es mucho más cómodo dejarse abrigar por la frivolidad de una mayoría, aunque ésta sea irresponsable. Pero todos sabemos en lo más insondable de nuestra alma cuál es la realidad que soslayamos. Lo siento, la vida es más dura a contracorriente, pero “no puedo fingir que nada está ocurriendo”. Aún me debe quedar algo de humanidad.

No creo en Dios, pero sí en unos valores que me caracterizan como ser humano. Valores morales que considero universales, y que no pueden ser sobornados y aniquilados por el sórdido dinero, la ficticia seguridad o el engañoso confort. La felicidad nada tiene que ver con estos conceptos publicitarios.

Me encantaría invitar a mirar a los que sólo ven. A lo mejor levantamos la cara de vergüenza, y se nos ocurren algunas ideas para cambiar nuestra actitud. Porque muchas actitudes propugnarán un cambio que ya llega tarde.

No puedo fingir que el actual modelo de crecimiento económico no proporciona un bienestar generalizado allí donde se produce; al contrario, genera desigualdades y deja al margen a miles de millones de personas.

No puedo fingir que las reglas del comercio internacional son injustas, ya que benefician a los poderosos de los países más ricos en detrimento de los más pobres. Precios por los suelos a costa de la explotación de recursos y personas al otro lado del mundo. Vivimos en una dictadura del dinero donde otros pagan lo que nosotros ahorramos en la búsqueda de un producto barato.

No puedo fingir la fuga de capitales y la evasión de impuestos que practican nuestros gobiernos y empresas, a través de paraísos fiscales, o las condiciones que éstas imponen a los Estados en determinados países del Sur generan unos flujos de capitales inversos (desde el Sur hacia el Norte) a los que debieran producirse para generar desarrollo en los países menos desarrollados.

No puedo fingir que el 80% de la riqueza del planeta se encuentran en manos del 20% de la población. Es decir, de nosotros.

No puedo fingir que los niveles de pobreza, malnutrición, analfabetismo y enfermedad existentes en el mundo son inaceptables desde cualquier punto de vista. Mucha gente no sabe leer, millones de niños mueren por causas prevenibles, carecen de agua potable, letrinas y sistema de saneamiento, sufriendo pobreza extrema. El deterioro del medio ambiente junto con la generación de residuos contaminantes está destruyendo nuestro planeta y empeoran aún más las condiciones de vida en los países más pobres.

No puedo fingir que los políticos corruptos subordinados al capital de las empresas no piensan en el bienestar de su ciudadanía, sino en conseguir el capital y los votos ignorantes que los mantenga en el poder.

No puedo fingir la producción, venta de armamento y gasto militar encubierto bajo un mensaje ecológico y falaz que ni los periódicos se atreven a denunciar.

No puedo fingir que los fertilizantes, pesticidas y transgénicos formen parte de nuestra dieta. No sabemos de dónde provienen los productos que compramos. Ni nos interesa saber el impacto medioambiental de la empresa que comercializa los productos que adquirimos. Tan solo compramos lo que las empresas desean.

No puedo fingir el “Dumping” comercial que se les hace a los países pobres, cuyos profesionales se ven incapacitados para competir. (si no sabes lo que es dumping comercial, infórmate)

No puedo fingir que la deuda externa, auspiciada por los planes de ajuste estructural de los antidemocráticos Fondo Monetario Internacional y Banco mundial, impida el desarrollo de los países pobres. Deuda que nunca fue generada ni por campesinos ni por obreros. (si no sabes cómo operan estos organismos, infórmate)

No puedo fingir la flagrante desinformación y manipulación. Donde la televisión muestra lo que los ricos quieren que veamos para preservar un modelo que funciona para unos pocos. Los periódicos comenzaron a existir para decir la verdad, y hoy existen para impedir que la verdad se diga.

No puedo fingir cuando observo cómo los perniciosos sistemas educativos capitalistas, instrumentos de control de la juventud que emplean inteligentes mecanismos, apoyan el statu quo actual. Se evitan los temas controvertidos como la concentración de riqueza, el control de los medios, las multinacionales, el daño medioambiental, la religión, etc., etc. Se excluyen los puntos de vista de las minorías étnicas y los países subdesarrollados

No puedo fingir que las decisiones internacionales están condicionadas por los intereses de los países ricos, los cuales buscan legitimidad en entidades que ellos mismos han creado (Las Naciones Unidas, G8, etc.)

No puedo fingir la crisis de valores dentro de una sociedad enferma donde el egoísmo, la competitividad y el culto al éxito están generando enfermedades psíquicas sin parangón y distanciando a las personas. Donde ya no hay tiempo para ser solidarios. Donde todo nos da igual mientras el bolsillo esté lleno. Donde sólo pretendemos adquirir derechos sin aceptar ni una sola responsabilidad.



Podemos mirar, o continuar viendo impasibles. Podemos seguir consumiendo irresponsablemente y construir un entorno pernicioso para el ser humano que sólo favorece a una minoría dirigente. Podemos vivir una vida más acorde con nuestra naturaleza o vivir en un paradigma impuesto para que otros vivan. Existen muchas fórmulas que no enumeraré en este post, y todas empiezan por cambiar la actitud en pequeñas cosas.

Si mucha gente leyera este texto con el corazón abierto, se verían obligados por su alma a cambiar el rumbo de sus vidas hasta un extremo que no están dispuestos a aceptar. Y por esta razón, para justificar su miedo y su ceguera, apartan mis palabras con la condena y el rechazo.

“!yo quiero ser libre!, ¡yo quiero ser feliz! yo quiero disfrutar de todas las cosas bellas del mundo. Pero mi libertad está asegurada solamente cuando los demás a mi alrededor son libres. Yo sólo puedo ser feliz cuando la gente alrededor mío es feliz. Yo sólo puedo estar alegre cuando la gente que veo y conozco ven el mundo con ojos llenos de alegría; y solo entonces puedo llenar mi copa de pura felicidad cuando estoy seguro en el conocimiento de que los demás, también, pueden llenar su copa igual que yo. Y por esta razón, es una cuestión de mi propia satisfacción, sólo de mi propio yo, cuando me sublevo contra todo peligro que amenaza mi libertad y mi felicidad..." [anónimo]



Raymon

domingo 2 de mayo de 2010

Seré pobre?

Pobres, lo que se dice pobres, son los que no tienen tiempo para perder el tiempo.

Pobres, lo que se dice pobres, son los que no tienen silencio, ni pueden comprarlo.

Pobres, lo que se dice pobres, son los que tienen piernas que se han olvidado de caminar, como las alas de las gallinas se han olvidado de volar.

Pobres, lo que se dice pobres, son los que comen basura y pagan por ella como si fuese comida.

Pobres, lo que se dice pobres, son los que tienen el derecho de respirar mierda, como si fuera aire, sin pagar nada por ella.

Pobres, lo que se dice pobres, son los que no tienen más libertad que la libertad de elegir entre uno y otro canal de televisión.

Pobres, lo que se dice pobres, son los que viven dramas pasionales con las máquinas.

Pobres, lo que se dice pobres, son los que son siempre muchos y están solos.

Pobres, lo que se dice pobres, son los que no saben que son pobres.


Galeano, Eduardo.

Saber vivir



Enzo, un rico comerciante Puerto Ayacucho, visita a las comunidades indígenas del alto Orinoco y se horroriza cuando ve a Orawë, indígena yanomami tumbado tranquilamente en su chinchorro (especie de hamaca) mascando tabaco.

–¿Por qué no sales a pescar? –le pregunta Enzo.

–Porque ya he pescado bastante hoy –le contesta Orawë.

–¿Y por qué no pescas más de lo que necesitas? –insiste el comerciante.

–¿Y qué iba a hacer con ello? –pregunta a su vez el indio.

–Ganarías más dinero. De ese modo podrías poner un motor fueraborda en tu canoa. Entonces podrías llegar lejos en el río y pescar más peces. Y así ganarías lo suficiente para comprar una red de nylon, con lo que obtendrías más pescado y más dinero. Pronto ganarías para tener dos canoas y hasta dos motores y más rápidos... Entonces serías rico como yo.

–¿Y qué haría entonces? – preguntó de nuevo el indígena.

–Podrías sentarte y disfrutar de la vida – respondió el comerciante.

–¿Y qué crees que estoy haciendo en este momento? – respondió satisfecho el indio Orawë.

 
Cuento de Tony de Mello
 

martes 27 de abril de 2010

Ultima hora

Raymon.

Perdonad por la ausencia de comentarios. Han existido pequeñas incidencias que han impedido la correcta actualización del blog. Disculpad el retraso.

Este proyecto se había comprometido a incorporar a un nuevo participante por unas semanas. El punto de reunión era Fez, y exigía un aumento en el ritmo de pedaleo que tenía como objetivo que el nuevo participante pudiese disfrutar del mayor número de días con nosotros. La falta de tiempo impidió que pudiéramos elaborar y subir nuevos comentarios al blog.

Por desgracia, el reto fue en vano. Sufrimos una fuerte decepción por las expectativas y esperanzas que teníamos puestas en la persona que se incorporaba. De todas formas, el viaje continúa. La falta de responsabilidad y compromiso hacia el proyecto, también forman parte de este viaje.

En estos momentos estamos evaluando un proyecto de escuelas en el medio Atlas, entre Kjenifra e Itzer. Estamos estableciendo un primer contacto. Sin embargo, este acercamiento nos permitirá conocer las necesidades que existen y conocer la zona para desarrollar un plan de viabilidad. Seguiremos teniendo problemas para conectar a Internet, ya que la zona que evaluamos carece de agua y de electricidad. Subiremos todos los datos referentes a este proyecto en próximos post.

Hablando con el director de las escuelas de la zona S/S Ouchnin.




Profesores de las escuelas de la zona.


Comentar que durante el primer mes hemos experimentado la desintoxicación del estilo de vida que llevábamos en Madrid. Por esa razón, advertimos que los post que hemos subido recientemente no se prodigan por su positividad. Interpretarlo como una fase lógica del viaje, no como la tónica general del blog, ya que tenemos experiencias maravillosas que relatar.


Suerte a todos y gracias por estar ahí.

Fotos

Estos son los mágnificos paisajes que nos acompañan en el camino.















Vistas del alto Atlas, desde los bosques de cedros del Atlas medio.



Lagos entre la carretera de Azrou- Itzer.



Al calor de la hoguera a la orilla del lago, que un amable chico de la zona nos ayudó a encender.
Nos explicó cuales son los medios de vida de la mayoría de familias de la zona.
Muy interesante!


Acampada en el lago Azigal, que buen despertar!















Estos amables chicos nos enseñaron todo el árabe necesario para movernos por el país.
Sukran bisef sadek!!! ( Muchas gracias amigos!!)







Mapa de Localización


  • Jaraiz de la Vera 60
  • Torrejón el Rubio 70
  • Helguijuela 59
  • Quintana de la Serena 86
  • Valencia de Torres 62
  • Monesterio 55
  • La Granada de Río tinto 60
  • Palmar del Condado 75
  • Matalascañas 65
  • San Lucar de Barrameda 40
  • Conil de la Frontera 75
  • Tarifa 80
  • Negro 46
  • Tetuan 35
  • Oued Lau 45
  • Chaouen 55
  • Quazanne 70
  • Par-mohamed 80
  • Fez 59
  • Azrou 91
  • Anh Leh 30
  • Lago Azigal 55
  • Escuela a Itzer 32
  • Diaza 81

Una sociedad de fariseos

Raymon.

Muchos ciudadanos hablan de otorgar medios y recursos a los países más pobres para llegar a mitigar las desastrosas consecuencias que están soportando. Con vehemencia, critican a los gobiernos por la pasividad que manifiestan ante las cifras de muertes que, por inanición y otras circunstancias, inundan los periódicos. Algunos promueven con fervor la ayuda comunitaria y la solidaridad con las naciones más afectadas. Sin embargo, y esto es lo más grave, demuestran una subyacente ambivalencia en lo que se refiere al compromiso que postulan. Es decir. Al mismo tiempo que revelan un inquebrantable compromiso individual, continúan indecorosamente sin levantar el pie de la cabeza del oprimido. O lo que es lo mismo, pretenden ayudar a los despojados del sistema pero niegan del modo más abyecto el apoyo al inmigrante que entra en España. Los pobres están viniendo a nosotros. La mayoría de estos depauperados tienen la ciudadanía africana, especialmente los del noroeste del continente (Senegal, Sahara Occidental, Marruecos, etc.), que engañados, se organizan para emigrar a la suntuosa Europa, tierra de oportunidades.

Precisamente, esta difícil decisión de abandono de su entorno está determinada por las misérrimas condiciones de vida que día a día deben soportar, por lo que, su único objetivo se encamina a alcanzar una respetable situación de bienestar para el susodicho y su familia. Porque, lo cierto es que, a ninguno de los que inician el inescrutable y costoso éxodo le produce ninguna satisfacción abandonar su tierra, sus amigos, familia e inmanentes raíces. Si acometen este tipo de audaces designios, no es por mero capricho, sino por la búsqueda incesante que todo ser humano persigue: la felicidad recíproca de su grupo, que indefectiblemente va de la mano de sueños y esperanzas. ¿Es muy distinto de lo que queremos para nosotros mismos?

Mi crítica enfatiza en nuestra falaz preferencia para que se les auxilie. Sin embargo, queremos dispensar una ayuda condicionada, ya que nuestro mayor deseo es que permanezcan allí, en sus países de origen. El primer requisito furtivo que ronda en nuestras cabezas es que no incomoden, que no aparezcan por aquí. Les enviaremos el dinero y así podremos purgar nuestra conciencia. No deseamos que se inmiscuyan en nuestro modelo hedonista de opulento despilfarro. Queremos solucionar el problema de la pobreza condicionándolo al aislamiento absoluto ¿No será más conveniente ofrecer una forma de vida mejor al oprimido, al pobre que está llegando, integrándole en nuestras opulentas sociedades? ¿Qué mejor sistema que el nuestro para mitigar a corto plazo el sufrimiento del falto de recursos? Nos exasperamos porque el dinero que se concede a las ONG no llega a los países pobres, siendo inútil la resolución de sus dificultades. Pues, entonces, ¿qué problema existe en proporcionarles una vida digna entre nosotros bajo el pago justo del sudor de su trabajo? ¿No parece razonable? La solución no está en donar dinero para redimir el sentido de culpa. La solución está en ayudar al audaz inmigrante a integrarse a nuestro sistema. Porque no puedo olvidar que los valientes de esta historia son ellos. Nosotros no somos más que unos cobardes rebosantes de vanidad y arrogancia, que protegidos por un sistema coercitivo generador de desigualdad, nos sentimos entronizados y con derecho a decidir sobre el destino de unos individuos que no conocemos.

El problema es que la hipocresía nos devora las entrañas. En apariencia vamos de modernos arrogando la mediática acepción de tolerancia, pero toda esa verborrea con boca chica está coaligada a una subrepticia actitud insolidaria ¿De qué tenemos miedo. De que nos arrebaten lo que nuestra plutocracia les ha expoliado durante siglos?

Nadie se instala en las vívidas experiencias de un inmigrante, porque si se hiciera, no se pensaría como se piensa. A muchos de los afortunados que creen haber hecho meritos para vivir donde viven, no les vendría mal un trueque de vidas, un cambio geográfico, una experiencia sin duda edificante.

Qué cómodo es criticar cuando, sin elegir, se ha recibido una buena educación; cuando se ha crecido entre amor y comprensión. Donde, gracias a la información se ha podido combatir la endémica ignorancia. Como señalo, los favorecidos geográficamente, o sea, nosotros, partimos de una inicua posición. No tenemos en consideración la falta de recursos del inmigrante y las carencias que éste presenta.

Según datos del Banco Mundial, los inmigrantes que trabajan en España envían a sus países de origen 3.844 millones de euros. Una cifra todavía inferior a la que envían a España nuestros emigrantes: 4.296 millones de euros. Es un dato para reflexionar.

La emigración, como el hambre, es el efecto del subdesarrollo. Sólo se logrará frenar la emigración favoreciendo un desarrollo sostenido en los países pobres.

El instinto de supervivencia en el ser humano es muy superior a cualquier seña de identidad, incluso étnica y familiar. Nadie elige el lugar donde nace, pero sí puede decidir en qué lugar espera satisfacer sus legítimas aspiraciones a vivir mejor, y crear una familia donde sus hijos tengan mejores oportunidades.

¿Demasiados Free Rider?

Raymon.

Un Free Rider es una persona que recibe un beneficio por utilizar un bien o un servicio pero evita pagar por él. Los Free Rider se ven beneficiados por las acciones de los demás, sin ellos mismos cargar con el coste de esas acciones. Es decir, este fenómeno viene a reflejar aquellas personas que por lo general siempre tratan de maximizar su beneficio a costa de los demás e incluso a costa de lo que podríamos denominar el bien común. Asimismo, conlleva en la gran mayoría la inherente actitud de criticar aquello de lo que se está beneficiando.

En economía pública un free Rider es aquel individuo que, por ejemplo, tiene interés en beneficiarse de un bien público, como el alumbrado, internet, la prestación social, la evasión impositiva, etc., pero no está dispuesto a pagar por él. Y cómo consigue el Free Rider lograr su objetivos, pues buscando la aceptación y colaboración de otros pares grupales que propicien la buena reputación de su despreciable postura. Así que no tiene mucha relevancia que te aproveches a la red de internet del vecino, cobres el paro cuando no lo necesitas, o no apoyes causas solidarias vitales, ya que un grupo Free Rider salvaguarda tu reputación.

En los años 80 aparece la teoría de la acción racional. Basada en la "teoría económica de la democracia" de Dawns y en la "lógica de la acción colectiva" de Mancur Olson. Esta teoría intenta explicar cómo las personas buscan maximizar los beneficios y minimizar los costos de sus acciones; cada cual persigue su propio interés y sólo elige cooperar con otro en la medida en que esto lo beneficie: el interés general deja de existir.

En nuestro país, desde que un número muy considerable de españoles comenzó a pensar y actuar como Free Rider, España dejó de evolucionar como una sociedad competente. El apoyo a nuestros falaces gobiernos se intercambia por obtener una ventaja o eludir una desventaja. No es importante que su política soslaye los flagrantes problemas en educación, salud, trabajo, igualdad y solidaridad. Votamos para preservar nuestro absurdo estatus sin pensar en la ausencia de un proyecto común de sociedad que degrada las condiciones de vida de una mayoría.

La fracturación social es una realidad, el mensaje es claro: “sálvese quien pueda”. Seres humanos que deambulan por la ciudad fomentando acciones en su propio beneficio. No hay consenso y colaboración por manifestarnos por las verdaderas lacras que nos aíslan y nos sumergen en la indiferencia. Vivimos un estilo de vida pernicioso que aboga por un capitalismo que solo es posible convirtiendo absolutamente todo en mercancía. Y las personas no somos productos.

Es necesario un cambio de actitud en oposición a un egoísmo que acabará destruyéndonos. No podemos formar parte del problema, porque no invertiremos en el futuro saludable que, por derecho, deberíamos dejar a nuestros hijos.

Lavar la conciencia

Raymon.
Paseábamos por las angostas y místicas calles de Chaouen descubriendo los rincones más encantadores de este pueblo de montaña. Los comerciantes sonreían con naturalidad invitándonos con insistencia a entrar en sus negocios. Su único objetivo era el de crearnos la necesidad de comprar sus artículos. Educadamente rechazábamos petición tras petición sin perder la compostura. En un instante durante la visita, presenciamos cómo un pudiente compatriota de mediana edad, sin prestar la menor importancia a su acto, repartía dos monedas a un par de niños que insistentemente solicitaban una limosna. Este tipo de acciones se multiplican en Marruecos, al igual que en otros países subdesarrollados. Es lo que se puede denominar “Lavar la conciencia”.
Pocos viajeros han recapacitado sobre lo que se está fomentando con este tipo de acciones. Cuando por sentirnos afortunados por nuestro estatus así como culpables por nuestra flagrante despreocupación por los más necesitados, caemos víctimas de favorecer a un niño o un tendero que solicitan con aflicción nuestra ayuda, lo único que estamos promoviendo es la mendicidad y las diferencias de clase entre los sectores gremiales. Nosotros lavamos nuestra conciencia, pero el rastro de dependencia que dejamos es muy difícil de reparar.
Muchas personas que viven en los países subdesarrollados, especialmente los adolescentes en edad escolar, están orientando la forma de ganarse la vida mendigando. Estamos hablando de causalidad en estado puro. Si aumentan el porcentaje de individuos que viven de la mendicidad, es que existen sujetos que participan activamente en el juego de dar limosna.
Un caso similar ocurre cuando el extranjero ofrece propinas desorbitadas que igualan incluso al precio del producto. O cuando se destinan sumas astronómicas a trabajadores locales por un servicio en discordancia con la remuneración establecida en el país. Seguir este tipo de acciones lo único que genera son las dobles economías, ya que se produce una desestabilización de los precios en detrimento de otras profesiones. Asimismo, los sustanciosos beneficios que genera este comportamiento, hablemos del sector turístico, propicia la reorientación de otros trabajos al sector turismo, generando una saturación de exigua calidad que deteriora el servicio en general. Por eso razón, a muchos de nosotros, nos sorprende que en Cuba un conductor que transporta turistas o un guía, lleguen a ganar tres veces más de lo que gana un cirujano o un especialista.
En las ciudades marroquís nos encontramos a niños con tan sólo 9 años que se ofrecen de guías, que al salir de la escuela nos acompañan a restaurantes para ganarse una pequeña comisión, que piden por las calles y a lo largo de la carretera, que utilizan las tretas más sórdidas para conseguir algún beneficio, e incluso llegan a lanzar piedras si no consiguen su cometido. Asimismo, proliferan los falsos guías no cualificados, además de los alojamientos que cobran precios que no corresponden a los servicios que ofrecen. Y así podría citar unos cuantos ejemplos más.
Llegamos a los destinos vacacionales del extranjero con mucho dinero pero con poco tiempo. No queremos problemas ni perder el tiempo. Tan sólo disfrutar plácidamente sin prestar atención a los daños colaterales que se originan debido a nuestro dispendio irresponsable. Llevamos años preservando este comportamiento que ha deteriorado no sólo el turismo sino la idiosincrasia de las naciones. No es de extrañar que al retornar de nuestras vacaciones tildemos de agobiante y cansino la avidez de los locales por pretender sacarnos el dinero a cualquier precio. Pues simplemente y llanamente estamos recogiendo la cosecha que hemos venido sembrando durante años.
Hay otras formas de lavar la conciencia. El viajar también exige compromiso y responsabilidad, y tenemos los medios y la información al alcance para promover un cambio de actitud.

Descongelar el cerebro

Raymon.

En estos momentos no me siento muy inspirado. Es una nueva experiencia para mí viajar acompañado. En los viajes en solitario, el tiempo que dedicaba a pensar y a escribir mis reflexiones, ha sido redirigido a interaccionar con mis acompañantes. Esta circunstancia, ineludiblemente me roba tiempo de introspección. No es malo ni bueno, simplemente es una experiencia diferente que aporta nuevas sensaciones y conocimientos.

Sin embargo, el viaje persigue los mismos principios que en ediciones anteriores. Vivir una aventura OtraVidaesposible no significa estar fuera de la sociedad, ya que fuera de ésta nuestra individualidad es imposible, puesto que necesitamos a los demás para desarrollarnos, expandirnos y crecer. Sin embargo, cuando vivo una aventura OtraVidaesPosible, consigo el espacio y la oportunidad de desarrollarme además de mejorar como persona, puesto que al estar bajo la dominación de otro, me siento privado de la oportunidad de pensar y actuar por mí mismo, que es la única manera de crecer y desarrollar la propia individualidad. La dominación que experimento en la urbe “evolucionada” también asfixia mi capacidad para innovar así como mi responsabilidad y compromiso con la sociedad, llevándome a la conformidad y a la mediocridad. Siento que un fenómeno invisible que no puedo describir empobrece los valores más elevados que más aprecio.

No puedo negar que soy bastante crítico con la sociedad en la que vivimos. Mi objetivo no reivindica prescindir del trabajo, ya que considero inexorable aportar mi granito de arena al colectivo; no soy un antisistema. Encuentro que el trabajo es algo positivo, algo íntimamente relacionado con el hecho de ser persona. El cómo trabajamos marca nuestra conciencia estrechamente relacionada con nuestro trabajo. Sin embargo, en el sistema capitalista actual, el trabajo se convierte en algo fuera de nosotros. Somos extraños de nuestro propio trabajo y por ende, extraños de nosotros mismos.

No estoy de acuerdo con las directrices impuestas "dominar o ser dominado", o el manido lema "cada cual a lo suyo". Por esa razón, nuestra filosofía se fundamenta en el poder de las ideas y la capacidad para que cada uno de nosotros actúe y transforme su vida según lo que consideremos correcto. Y para ello, necesitamos indefectiblemente experimentar en libertad.

Por esta razón, no queremos ningún tipo de freno e invasión de nuestra individualidad; al menos por unos meses. Porque solo en libertad podemos crecer en toda nuestra estatura. Solo en libertad aprenderemos a pensar, movernos, y dar lo mejor de nosotros mismos. Y eso es precisamente lo que estamos haciendo en este viaje. Hacer una inversión en nosotros mismos que revierta en el futuro del conjunto de la sociedad.

Mucha de la gente que nos sigue sabe que esta asociación conjuga la experiencia y el conocimiento de los viajes con la cooperación al desarrollo. Sin embargo, no podemos hacer absolutamente nada por los demás, si primero no lo hacemos por nosotros mismos. En este viaje sentimos la necesidad de desintoxicarnos, de descongelar el cerebro para abstraernos de la indiferencia, el egoísmo y el aislamiento que nos paraliza, y no nos permite actuar con responsabilidad.

Pero la única [patria] verdadera es aquel país donde somos libres para seguir un modo de vida que nos capacite para pasarnos sin [consumir inútilmente] y donde el estado no intente obligarte a mantener la esclavitud y la guerra y otros gastos superfluos que directa o indirectamente resultan del consumo de todo esto. (Henry David Thoreau)

Inercia

Raymon.

Me levanto a las seis de la mañana para tomar un bus colmado de aparentes individuos que van a trabajar. Tenemos de todo, pero nuestras caras reflejan insatisfacción y amargura. El conductor ha llegado tarde debido al tráfico, y tiene que recuperar la frecuencia del horario. El vehículo gira con brusquedad en cada glorieta. Me empleo a fondo, pero me cuesta trabajo aferrarme al agarre que recorre el pasillo. Experimento la sensación de ir en un camión de transporte de ganado. A los veinte minutos cambio de medio de transporte, descendiendo a las profundidades de la tierra. Dedico un par de minutos con la esperanza de vislumbrar una sonrisa a lo largo del vagón, pero no tengo éxito en mi cometido. Taciturno y cabizbajo mi mirada se sumerge entre las páginas de un libro. Me pregunto por qué nos empeñamos en vivir a través de los personajes de una novela, una película, o una revista. Siempre he deseado vivir aventuras, acción, riesgo, pasiones, y cumplir algún que otro sueño. Sin embargo, no sé qué extraña fuerza no me lo permite; siento que vivo en una jaula que yo mismo he construido y de la que no puedo salir porque tiré la llave. Lo extraño es que defiendo con obstinación vivir en ella.

Llego a mi lugar de trabajo. Las puertas del metro se abren como el silbato de salida de una carrera. Una multitud desalentada atrapada por un absurdo estilo de vida colma el andén hasta las escaleras que conducen a la oficina. No se escucha ni un susurro, la gente no habla. Sólo puedo oír un monótono pisar, como el vago desfile de un ejército que se dirige a una batalla perdida. Las hordas enajenadas llegan al umbral de sus edificios, haciendo un terrible esfuerzo por emitir un “buenos días”. El estridente sonido de la máquina de café me recibe como cada mañana. Se acabó la luz natural. El interlocutor que tendré las próximas 8 horas me saluda: “Windows se está iniciando”.

Hoy aprenderé muchas cosas interesantes en la hora del café y en la sobremesa. Parece ser que llega una nueva temporada de la serie “Perdidos”. Nuevos episodios de “House” conmocionan a la audiencia. PlayStation establece un nuevo record de ventas. Se murió un tal Miguel Delibes. La lesión de Ronaldo puede que sea muy grave. Media Markt tiene una oferta en televisores y cámaras irrechazable. Europa interviene en la investigación espacial con una inversión multimillonaria. Los científicos anuncian que el hombre no es responsable del cambio climático, pero un grupo de investigadores suecos lo desmienten. Zapatero acusa a Rajoy de desleal, y Rajoy insulta a Zapatero. El aborto es terrible, y los toros son cultura. Los terremotos y las inundaciones se suceden a lo ancho y largo del globo. Como en España no se vive en ningún sitio. La gente se muere de hambre porque sus dirigentes son corruptos. Alguien va a enseñarme cómo estafar a mi seguro y cómo sacarle un móvil nuevo a telefónica.

Han pasado cinco días, es sábado. Me voy de compras. Aprovecharé para comer en el centro comercial y hacer tiempo hasta la hora del partido. Los seis cubalibres del sábado me dejarán dormitando en el sillón el resto del domingo.

Atrapado en el tiempo del éxito, del consumo, y del sin sentido. Es lunes… me levanto a las seis de la mañana…

lunes 5 de abril de 2010

Economía de viaje 2ª parte

Raymon.


Comida

 
Referente a la comida, seguimos una dieta equilibrada, más natural, y por supuesto mucho más económica que lo acostumbrado en la urbe. También es uno de los objetivos de este viaje. Disponemos de dos hornillos para cocinar. Los desayunos consisten en leche, café o té, tostadas con aceite de oliva, galletas y frutas. A media mañana cambiamos la comida principal del día por una pequeña ración de frutos secos, chocolates, y frutas. Eligiendo estas últimas evaluando su disponibilidad en sangre en 30 minutos o una hora. La ingesta de alimentos principales la dejamos para las 8 de la tarde. Nuestra dieta principalmente se basa en alimentos ricos en hidratos como son: arroz, pasta, patatas, y hortalizas; que son acompañadas en la mayoría de los casos por diversas verduras como cebollas, pimientos, tomates, ajos, aguacates, berenjenas, etc. Salvo contadas excepciones, intentamos prescindir de productos envasados o que hayan sido tratados químicamente con aditivos y conservantes.

Las facturas reflejan que la mayoría de los días nuestro desayuno, comida y cena, asciende a unos 5 euros por persona. Sin embargo, algún día nos permitimos algún que otro capricho en función del presupuesto de cada uno. Que nuestros esfuerzos sean una inversión en futuro, no quiere decir que no nos permitamos determinadas licencias que nos hemos ganado.

Los hostales suelen suponer unos 35 euros por habitación doble con baño. Tomando un hostal cada 4 días; es decir, unos 7,5 hostales al mes entre dos personas, manejamos un total de 112,5 euros al mes por persona. Sin embargo, los campings pueden ser todavía más económicos. En función de su categoría y temporada, pueden tener un coste de entre 8 y 10 euros por persona.

Cocinando, se puede llevar una dieta equilibrada y saludable por unos 5 o 7 euros al día. Por lo que 30 días por 7 euros dan un resultado de 210 euros.

Conclusión: la comida ronda los 210 euros/mes, y el alojamiento los 112 euros/mes. Cuidado!!, en España, en países subdesarrollados la cantidad descendería considerablemente. A esta suma hay que añadir los gastos extras que se originan en un viaje de este tipo, más la inversión en la bicicleta y materiales que pueden ascender a 1000 euros más.

Enfatizar en el hecho, que no nos estamos refiriendo a un experimento, sino que hemos llegado a esta fórmula de vida después de experimentar dos grandes viajes en bicicleta en Europa e Indonesia. Ambos de 6 meses de duración.



Que cada uno haga sus cuentas. Y no dudéis en añadir un comentario en este POST para dar vuestro parecer o preguntarnos cualquier duda al respecto.

Economía de viaje 1ª parte

Raymon.

Vamos a intentar exponer cuál es nuestra economía de subsistencia para realizar este proyecto. A continuación presentaremos a grandes rasgos cuáles son nuestros principios en este sentido y cómo los llevamos a cabo.

Nos gustaría enfatizar en el hecho que OtraVidaesPosible como asociación de ayuda al desarrollo ONGD, no destina ningún apoyo material ni económico a los participantes que acometen este proyecto. Todos los gastos son costeados íntegramente por cada uno de los participantes. Nadie nos ha regalado nada, y hemos trabajado rigurosamente para afrontar este viaje así como para recaudar suficiente dinero para paliar las necesidades básicas de los más desfavorecidos.

El viaje en bicicleta no sólo reivindica un medio de transporte más limpio y saludable. Perseguimos una manera de vivir más acorde con nuestra naturaleza. Hemos decidido con determinación vivir en un modelo más favorable para el ser humano. Buscamos un escenario más coherente, más natural, al margen de un confort y bienestar impuesto, que ha cambiado “el ser” por “el tener”. Por esa razón, y como en ediciones anteriores, adoptamos lo que nosotros llamamos una “pobreza voluntaria” que aboca principalmente al desarrollo de nuestro espíritu y prescinde de un hedonismo desmedido que consideramos esclavista, y que nos distancia del humanismo que promueve nuestros valores más elevados. Nuestra filosofía permite tomar lo justo y necesario para vivir, reservando nuestro potencial y energías para concebir otros modelos de cooperación y responsabilidad más comprometidos con las diferentes formas de vida que forman parte de nuestro entorno.

No estamos abogando porque este modelo de vida sea duradero y sostenible, sino por una formula más equilibrada que nos permita, al menos durante varios meses, desarrollar nuestras habilidades naturales y tomar conciencia de los problemas que nos rodean.

Alojamiento.

Este proyecto, entre otras muchas otras cosas, promueve la integración y el contacto con las personas. Sin embargo, los resultados son distintos cuando pedaleamos en la península que los que obtendremos cuando crucemos el estrecho. Hemos establecido un presupuesto de 10, 12 euros al día, lo que nos acerca a unos 350 euros de presupuesto mensual. Realmente, esta cifra es una aproximación, ya que existe una ingente cantidad de parámetros que alteran esta ecuación.

Por una cuestión de recursos, los hostales y campings se alternan cada 3 o 4 días de viaje. Podemos seguir esta premisa debido a la inversión realizada en material de campaña. Siempre que llegamos a algún lugar para dormir nuestra primera intención es acampar. No obstante, antes de establecer campamento solicitamos el consentimiento de la Guardia Civil, Policía Local, o en ausencia, del Alcalde de la localidad. Es la mejor manera de alertar a las autoridades de nuestra inusual presencia en los alrededores del lugar. Una vez efectuado este trámite, evitamos las visitas intempestivas debido al aviso telefónico de algún ciudadano asustado.

Hasta ahora hemos sido afortunados. Las autoridades están respondiendo formidablemente. Salvo en tres ocasiones, siempre nos han facilitado alguna dependencia municipal o similar para poder desplegar nuestro campamento. Esto nos permite cumplir con nuestros objetivos, ya que conseguimos acercarnos a la gente, hablar con ellos, además de conocerles un poco mejor. Asimismo, es una ventaja que propicia que podamos difundir el proyecto que estamos llevando a cabo. Los resultados han sido francamente muy positivos, enfatizando que no pedimos limosna ni perseguimos reducir nuestro presupuesto a costa de las personas que nos ayudan. Simplemente cambiamos el suelo de la tienda de campaña por una superficie con techo en la que encontramos más comodidades. Sin embargo, este hecho no altera en absoluto nuestro presupuesto diario.

martes 30 de marzo de 2010

Entrevistas de radio

A continuación enumeramos las entrevistas radiofónicas de Radio Monesterio y Radio Euskadi sobre el proyecto que llevamos a cabo "Miradas al Sur"

Pinchad en los enlaces para escucharlas.



lunes 29 de marzo de 2010

Viajero ciego


Raymon:

Mucha gente viaja en estos días. Y a muchos de ellos se los podría señalar como viajeros. Aunque después de algún que otro viaje, me tomo la licencia de expresar, que sólo he llegado a conocer a un verdadero viajero. Lo conocí en Bali y estaba trabajando para Lonely Planet. Es decir, su labor consistía en evaluar alojamientos, restaurantes, rutas y todos los lugares de interés vinculados a un trotamundos. Lo que precisamente estaba haciendo este individuo era descubrir y experimentar un país para alcanzar una opinión imparcial con el objetivo de plasmar toda la información en las guías de viaje de la compañía que sufragaba sus gastos, es decir, Lonely Planet. La ventaja de este viajero radicaba en que tenía tiempo y dinero, además de una férrea predisposición para no dejar huella en su discurrir.

Hoy en día tenemos dinero y carecemos de tiempo. Esta circunstancia propicia que incurramos en un modelo erróneo que alguien obstinadamente ha conseguido llamar viajar. Por esta razón, cuando viajamos, por ejemplo al sudeste asiático, y debido a la carestía de tiempo, consumimos los alojamientos, restaurantes y lugares de interés que propone la guía de viaje. Lugares y consejos que siguen con contumacia miles de “nuevos viajeros”. No es muy difícil imaginar que todos los “nuevos viajeros” frecuentan y se encuentran en los mismos rincones. Lugares que, por desgracia, llegan a adoptar precipitadamente el decadente modelo occidental. Así que no será muy complicado ver los partidos de la champions league, encontrar pizzas, hamburguesas, nuestras bebidas y postres preferidos, un buen colchón donde acomodar la espalda en un bungaló con aire acondicionado, y toda clase de servicios que por nuestra falta de respeto hacia la autenticidad de los países que visitamos importamos inicuamente.

A eso hoy en día se le llama viajar. A exigir a los locales que hablen perfecto inglés para que puedan acceder a nuestras peticiones raudos y veloces. A imponer nuestro criterio y nuestras apetencias en lo que se refiere al alojamiento, comida y transporte. En la memoria quedaron aquellos tiempos donde se hacía un considerable esfuerzo por chapurrear camboyano, tailandés o malayo. Por adaptarte a las condiciones más precarias y los gustos gastronómicos de los pueblos que visitábamos para conocer de cerca otras culturas y aprender de su forma de vida. Era una manera de comprender sus virtudes y sus carencias. Circunstancia imprescindible para, si llegara el caso, poder ayudarlos.

Me embarga la tristeza al observar impotente cómo hemos globalizado nuestro modelo de confort y seguridad a los lugares más remotos del mundo, perdiendo precisamente el objetivo por el que se viaja: experimentar y conocer la idiosincrasia primigenia de las naciones. Sin embargo, observo con cierto estupor que este suceso no genere preocupación alguna. Quiero pensar que la mayoría de los individuos no viajan para experimentar y conocer, sino para adquirir aquello que consumimos en los países occidentales a un precio irrisorio. Eso sí, hacerlo en un país que no es el propio es emocionante, incluso exótico.

Alguien nos contó que "Viajar" es el modelo implantado en estos días. No es de extrañar que este patrón haya conseguido salir adelante; no olvidemos que ya ha ocurrido otras veces. También nos contaron que el “paradigma de la felicidad” es permanecer dos horas diarias en un atasco, desempeñar un trabajo que no te realiza durante 40 años, con una hipoteca de otros 40, con familia, monovolumen, perro, y un par de inseparables colegas llamados inercia y resignación que gobiernan tu vida.

O eres solución o eres problema


Raymon:

Cómo no voy a sentirme bien mientras pedaleo, cuando estoy rodeado de un entorno más puro y natural. Sólo por unos meses he dejado atrás la decadencia social que venía vislumbrando: violencia juvenil, crisis familiar, inseguridad ciudadana, injusticias de clase; una inepta y corrupta clase política reflejo de la indolencia ciudadana; depravación, sin-moral. Nadie lee apenas, la televisión pública se ha instalado en el entretenimiento fácil, la información se ha homogeneizado, y el consumismo es desaforado. El uso de drogas aumenta, los brotes sicóticos derivados de este uso indiscriminado de drogas aumenta también, al igual que las depresiones de “pura felicidad” relacionadas con la estética y el culto al éxito. Los suicidios ya superan a las muertes por accidente de tráfico, y el declive medioambiental es flagrante. Según el discurso pesimista del que suscribe, estamos emplazados en un proceso paulatino de degeneración de la sociedad. Aunque para algunos optimistas, este último párrafo puede parecer catastrofista. Bueno, más bien, yo no los llamaría optimistas. Simplemente personas que exclusivamente miran dentro de su burbuja. Lo que no está dentro no pertenece a su realidad.

Otravidaesposible cree que la línea a seguir es llegar a formar parte de la solución y no del problema. Existe una actitud generalizada que denota que lo que ocurre a nuestro alrededor no va con nosotros, nos es ajeno. La culpa siempre la proyectamos hacia los políticos y los poderosos. Muchos se convencen que nuestras acciones y flagrante indiferencia no contaminan ni promueven la injusticia, la desigualdad, y la pobreza de los países subdesarrollados. Siempre es culpa de alguien más. El caso es no renunciar a nada, manifestando una actitud pueril y exageradamente cómoda que nos exime del problema.

El anonimato y la sensación de ser una pequeña pieza en el engranaje de una megamáquina fomentan la destructividad. Y observo que existe una gran mayoría de individuos indolentes que se siente mejor cuando las personas que forman parte de su entorno, también destruyen. Es un mecanismo de defensa que mitiga el sentimiento de culpa que nace de la indiferencia, y que forma parte de las paradojas que revela el grupo como entidad enigmática. Sin embargo, adoptar esta postura nos llevará a cometer errores. Porque con esa actitud sólo podemos formar parte del problema y no de la solución. Debemos acercarnos gradualmente a modelos que promuevan la responsabilidad y la cooperación, e invertir en futuro para preservar nuestro ecosistema. Pienso que el camino es arduo y requiere de un esfuerzo considerable. Porque nos hemos acostumbrado a dilapidar nuestras energías y potencial en sustentar un modelo contraproducente para el conjunto. Energías, sin embargo, que bien podríamos redirigir en formar parte de la solución.

Otravidaesposible es un pequeño ejemplo. Nació de la conciencia y comenzó como un proyecto pedagógico para mostrar a las personas que un individuo sin conocimientos sobre ONG´s podía ser parte de la solución, y cambiar el destino de mucha gente. Y sólo fue necesario trabajar con voluntad. Otravidaesposible surgió de una idea, de un sueño utópico, que hoy reúne a cientos de personas que colaboran y creen que se puede vivir de una manera más responsable. Modificar pequeños hábitos y actitudes requieren poco esfuerzo y contribuyen a refundar el modelo. Pienso que es la única forma de sumar.

Una vez leí una frase preciosa que me hace pensar todos los días: "Lo que hacemos por nosotros mismos se irá con nosotros, lo que hagamos por el entorno y por los demás será eterno”